El clima de Zaragoza manda en la elección de la persiana
Zaragoza vive entre dos extremos: veranos muy calurosos y un invierno seco con el cierzo soplando con fuerza. Esa combinación castiga las persianas más de lo que parece: el viento hace vibrar y descolgarse las lamas mal ajustadas, y el sol del verano recalienta las habitaciones si la persiana no aísla. Por eso, en la ciudad recomendamos casi siempre persianas de aluminio térmico inyectado y un ajuste fino de las guías, que es lo que evita el traqueteo del cierzo.
Si tu problema es que la habitación se convierte en un horno en agosto o que entra frío en enero, muchas veces la solución pasa por una instalación de persiana nueva con buen aislamiento. Y si solo se trata de una avería puntual, la reparamos el mismo día sin que tengas que cambiar nada más.

